El pánico de 1819, la desconocida pero, sin embargo, incisiva, y extremadamente bien escrita, tesis de Murray Rothbard en la Universidad de Columbia, ofrece una respuesta y una fascinante historia de la época.

Una de las partes más interesantes de la narración de Rothbard presenta las opiniones de los padres fundadores que vivieron el Pánico de 1819. A Thomas Jefferson se le califica como el “más acabado oponente del crédito bancario”, a favor de “la supresión eterna del billete de banco”. Jefferson creía que sólo debería permitirse circular a los metales. El yerno de Jefferson, el Gobernador Thomas Randolph, apoyaba un patrón metálico al 100%. James Madison consideraba a los bancos instituciones “dañinas”. Y John Adams, cuyas opiniones sobre los bancos eran prácticamente idénticas a las de Jefferson, consideraba al papel moneda sin respaldo metálico un “robo”. Aunque tanto esas opiniones como el patrón metálico al 100% sean considerados como repugnantes y tabú para la mayoría de los economistas actuales, es interesante y significativo que esas opiniones fueran generalizadas en los padres fundadores.

Otro aspecto fascinante de la investigación de Rothbard es el enconado debate entre los inflacionistas y los defensores del dinero fuerte durante la depresión. Algunas figuras públicas hablaron a favor de proyectos de obras públicas y ayudas a los pobres. Algunos estados promulgaron normativa para evitar que los acreedores embargaran a los deudores (leyes de aplazamiento y leyes de evaluación mínima). Otros echaron la culpa de la depresión a la contracción de la oferta monetaria y dictaron leyes para “cebar la bomba” en un esfuerzo por reducir los tipos de interés y estimular los negocios. A nivel nacional, se hicieron esfuerzos vanos por emitir moneda sin soporte en oro o plata. Finalmente, algunos echaron la culpa de la depresión a las importaciones y pretendieron un alto arancel proteccionista.

El pánico de 1819 — Murray N. Rothbard

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